jueves, 30 de septiembre de 2010

Pleamar y mis redes no están recogidas


Pleamar y mis redes no están recogidas. Los cangrejos diminutos me pellizcan los recuerdos que me brotan por la piel y por la arena —¡Ay! Se han agarrado de mi tristeza—. Tu foto me va resbalando desde los ojos formando un hilo de agua que se mezcla con el mar. El deshilado cabo de la red me cuelga de la mano y se sumerge mojando mis ganas de olvidar ‹‹regresar a tierra firme››. Pleamar el agua me crece a las rodillas. Mi red a enganchado una púa a la aleta dorsal de una ballena que ha emergido de las profundidades por un poco de aire —por favor, un poco de aire—. ¿Cuándo te fuiste? ¿Cuándo tus manos dejaron de pescar las estrellas marinas para alumbrar la noche de mi alma? ¿Cuándo tus labios dejaron de besar el agua que me saciaba? ¿Cuándo tus aguas dejaron de bañar mis manos que te besaban?, pleamar y mis redes no están recogidas. ‹‹Ahora me quedan solo tus palabras revueltas en las olas de pleamar que me suben hasta la cintura mientras por el pecho se me fuga la tristeza››. Y esta ballena que me pescó agarrado el cabo deshilado de la red ‹‹ahogada›› me está arrastrando largo —te sufro largo, como me quisiste escribir largo, como nos quisimos querer largo— Pleamar ¡ahora me abraza la garganta! y los cangrejos se trepan a mis cabellos pellizcando mi nariz y mis orejas, por la boca me emborracho de tu foto disuelta —en mi tristeza—. Pleamar de espuma ‹‹el mundo es arrastrado por una ballena››.
AW